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domingo, 4 de diciembre de 2016

El peor periodista; el mejor escritor

Hay hasta una máquina de ideas, el Plot Robot
o cerebro automático [...] Adquiriendo 
este cerebro automático yo podría, si quisiera,
inundar con mis creaciones [...] todo el 
mercado periodístico e hispanoamericano; 
pero me asusta la perspectiva de dejar sin pan
a las familias de mis compañeros. 

   Hay lecturas, sigue habiéndolas, que te llevan a un lugar imprevisible. Tal vez por eso continúo atrapado en el modelo analógico, sobre todo para aquellas que pasan de cinco páginas. Seguramente siga tontamente enamorado de estos tropezones con un libro que resultan inexplicables para cualquier algoritmo. 
   Cuando uno navega por una estantería tiene encuentros inesperados: hojea algunos libros, los desdeña, continúa buscando y de repente encuentra la pareja perfecta para ese baile. Repito, de forma matemática e informáticamente inexplicable: a veces buscabas algo breve y acabas con un novelón, pretendías leer ficción y acabas con un ensayo, das con un buen poema y te llevas el libro... sí, incluso eso, te lo llevas a la cama.
   Seré pesado, pero esto no me ha ocurrido buscando en la red, donde difícilmente perviven el simple, tirano y caótico orden alfabético de las bibliotecas o el desorden metódico de la librería de casa.
   Así di hace diez días con el único libro de Julio Camba que tengo, La ciudad automática, salvado de un escrutinio que ríete tú del capítulo VI del Quijote y que ya contaré otro día. Bien poco sabía del autor, aunque al vivir a 25 km. de su pueblo natal estaba claro que tenía alguna idea vaga. Pues bien, pasó lo que suele ocurrir en estas raras ocasiones: empecé a leer y no pude parar... hasta acostarme con él.
   A un tipo pervertido como yo le resulta inevitablemente atractivo seguir la mirada de un señor de Vilanova de Arousa que se había convertido en el periodista mejor pagado de su tiempo y que vagabundeaba por Nueva York como Pedro por su casa en época de la II República. Esa época fascinante de entreguerras: de crisis, jazz, huelgas, máquinas, rascacielos, gangsters, ley seca...
   En medio de aquel torbellino andaba tranquilamente Julio Camba después de haberse recorrido medio mundo, de Argentina a Berlín, de Londres a Turquía. Durante esos mismos años turbios que eran los de desclasados como mi querido Joseph Roth: los de los emigrantes irlandeses, eslavos, españoles, italianos...; de los estados que se hundían o creaban de un día para otro; del descrédito de la política (que tanto nos suena). Y este señor ya madurito, de unos cincuenta años, paseando por allí. Esta es la pinta de cosmopaleto que tendría unos años después:


  A priori Camba no es un tipo con el que uno pueda congeniar fácilmente ni en lo político ni en lo ético. Fue más que nada un oportunista que se iba haciendo más pragmático y descreído según se hacía mayor y disponía de más dinero, tanto como para vivir en el Palace. La verdad es que le fue muy bien, pasando de anarquista alborotador a colaborador conformista. 
   Me resulta mucho más sencillo identificarme con otra gente de su generación, como el humanismo conmovedor de Castelao, por ejemplo. Pero no vas a restringir tus lecturas a los tipos que te caen bien, ya que por una u otra razón siempre tendrías que enfadarte con alguien. Considerando, además, toda la arbitrariedad del prejuicio sobre la figura de un autor que no conociste en persona.
   Así que, pese a tus reservas, te pones a leer a Camba y entiendes perfectamente por qué en su época resultó un escritor excepcional. Con una seguridad pasmosa se larga a contar sus propias anécdotas y a lanzar juicios categóricos sin pararse a pensar ni estudiar demasiado. Para qué, si su espíritu es el del diletante, que se entusiasma y aburre súbitamente.  Aunque, todo sea dicho, en este libro hay bastante entusiasmo por la sociedad estadounidense y pasión por sus incongruencias, que, con respecto a Europa, se parecen tanto a las del propio escritor.
   Partiendo de lo obvio ("si las gentes no pudieran arruinarse aquí de la noche a la mañana, tampoco podrían enriquecerse de la mañana a la noche") llega a la observación irónica ("en España [...] si se arruinase alguien [...] tendríamos que esperar hasta que se le rayara el traje y se le torciesen los tacones" para enterarnos). Suelta de improviso el juicio ramplón y generalizador ("si la democracia universal espera alguna aportación del pueblo americano, que no espere una aportación política ni filosófica, sino una aportación mecánica"), pero con una gracia irresistible: "No es que los americanos no sepan cocinar. Es que no quieren hacerlo".
   Se reparten por el libro análisis descuidados pero inteligentes, sobre todo de las diferencias entre EEUU y Europa, como cuando afirma que Europa es analítica y América sintética o que la geografía europea es incomprensible para los americanos porque ellos han creado un país uniforme en un territorio gigantesco. También aparecen intencionadas boutades, como cuando elogia el vino casero que elaboran los ciudadanos de Nueva York frente a las bodegas europeas porque "la química ha desnaturalizado su jugo" o  cuando compara comunismo y capitalismo como modelos similares que conducen a la masificación y estandarización del individuo o cuando habla de la publicidad y la literatura comercial como el espíritu de la época o "la aportación inconfundible del pueblo americano a la literatura universal". Y, sin embargo, es tan agudo como para añadir un par de líneas después que Joyce y el resto de modernist "representan más bien el fin de una época que el principio de otra".
   Todo esto mientras aparecen por sus páginas las calles, los teatros, los barrios y los tipos, la mínima exigencia del cronista y, a ser posible, con el justo toque castizo:
Los cabarets del Broadway, con sus músicas y sus bailes de inspiración evidentemente negra, parecen un anuncio de los cabarets de Harlem. En ellos el irse animando es como si dijéramos ir sintiéndose negro, y hacia la una o dos de la madrugada todo el mundo se siente, por lo menos, cuarterón. Es la hora de Harlem. La hora en que los negros más monstruosos estrechan entre sus brazos a las más áureas anglosajonas. La hora en que el alto profesorado, tipo Wilson, se pone a bailar la rumba con la servidumbre femenina de color. Una vueltecita por Harlem a esa hora le ilustra a uno más que veinte volúmenes sobre la cuestión negra en América.

   Sin duda, las columnas de Camba debían ser en su época los mejores textos del periódico. Resulta un columnista perfecto porque no dice, en el fondo, nada más que lo que se le ocurre. Un charlatán exquisito. Divertido, incorrecto y, de alguna manera, paradójicamente sorprendente a pesar de mantener una pose, en el fondo, previsible. Aquí lo explica perfectamente José Antonio Montano.
   Eso sí, a estas alturas del s. XXI no busquéis en él al periodista que os desvele los entresijos de aquella época (por mucho que un premio nacional de periodismo lleve su nombre). Entonces no entenderéis nada. Camba era muy curioso, pero poco impertinente y, realmente, carecía del interés necesario para ser periodista. Nunca descubrió o investigó nada, sino que entretuvo a un montón de lectores con supremas y deliciosas banalidades que aparentaban sacar jugo a la actualidad. Él, desde luego, lo sabía. Lo que no le impidió pasar unos meses divertidísimos en Nueva York, captando al azar retazos de su carácter. Ahí está: la metrópoli art-decó en las palabras de un señor de Vilanova. El lector no solo disfruta de obras maestras.

"Nueva York es, en mi concepto, una ciudad romántica, no a pesar de su brutalidad y de su codicia, sino por ellas precisamente".


sábado, 26 de noviembre de 2016

En contra de nadie; a favor de todos

1
 
   Sabes que eres de un equipo cuando celebras su victoria aunque sea injusta. A veces, incluso, hasta te crea un poco de mala conciencia que se olvida según la necesidad de los puntos en juego. Es que la conciencia, en estos casos, se permite su dosis de arbitrariedad, de irracionalidad. Igual que a la hora de enamorarse, cantar una canción, llorar en el cine o leer un poema. Está bien. No importa.
   Lo que resulta inadmisible, al menos desde el punto de vista filosófico, es que el fanatismo o el relativismo del gusto se extiendan a cualquier actividad. Así, hay quien solo cree a los suyos por ser de su partido, su camiseta, su forma de vestir. Es más, los sigue con fervor, los idolatra.
   Y no hay cosa más estúpidamente adolescente que la idolatría. Todos fuimos sus practicantes en mayor o menor medida, pero no se pueden perpetuar comportamientos de este tipo. Y hoy, especialmente, me parece que estamos lejísimos de la madurez.

2

   No es necesario sentir compasión por la muerte de todo el mundo, pero alegrarse... Lo que sí hace falta es desarrollar comportamientos mucho más valiosos, como la crítica y el razonamiento. Podemos discutir, y mucho, sobre las decisiones de un señor que hasta ayer se llamaba Fidel Castro, pero basta ya de brindis y panegíricos. ¿De verdad somos tan simples? ¿No hemos aprendido nada?
   Parece, entonces, que a los demás debieran importarles nuestras infalibles opiniones sobre gente a la que nunca conocimos. ¿No tenemos otra cosa mejor de la que hablar?
   Si todo vamos a medirlo en followers y haters, más vale que mandemos a la mierda a la civilización. El mundo, ya lo dijo Galdós, está desarreglado, pero desde hace cien años bien se podía suponer un pequeño avance, aunque solo fuera en los términos de la discusión. Pues no, lo que resulta es que ya no hay ni discusión ni términos. Bonito panorama. 

3
 
   La historia de la Revolución cubana o de su Partido Comunista deberá medirse en términos de justicia y según categorías éticas de su tiempo. Sabemos, eso sí, su resultado: este fracaso muy a la larga, de más de 50 años, que siempre ha supuesto el espejo donde el mundo capitalista se ha querido mirar para resaltar sus arrugas. 
   No se puede negar que Cuba es una sociedad mucho más igualitaria que el resto de América (aunque cada vez menos) y suficientemente atendida por los servicios sociales; que no sostiene su nivel de vida sobre la explotación de otros; que ha intentado mantener estoicamente una economía no especulativa contra el criterio de casi todo el mundo, aunque esté haciendo agua. Pero también que es pobre y cada infraestructura o mecanismo costoso ha sido fruto de donaciones, favores poco edificantes o concesiones vergonzantes a esa misma especulación. No se puede ignorar que el sistema ha sido absurdamente cerrado a la discusión o la crítica y que ha tomado represalias que en nada honran los principios de cualquier ideología socialista; que ha mantenido un discurso totalmente alejado de la realidad; que la participación política, incluso a nivel local, ha resultado una farsa; o que ahora es el país del trapicheo y la economía sumergida, donde cada uno se busca las habas como puede, aunque no sea legal. Podéis comprobarlo en películas recientes como estas: Conducta y Esteban. Yo lo he visto.
   Vamos, que la vida allí no es nada fácil y ha obligado durante décadas a los cubanos a mantenerse sobre el filo de una navaja: irse o quedarse, callarse o insistir, cumplir o arriesgarse. Y, en esa tesitura, no ha sido una vida justa. Es posible, sin embargo, que debamos agradecerles el intento de hacer las cosas de otra manera, por mucho que no haya salido mejor que aquí, aunque sí bastante mejor que a sus vecinos de isla.

 y 4

   Pero su historia no es la de Fidel ni la de Raúl ni la del Che, igual que la independencia de 1898 no fue cosa de Martí. Que tuvieran mayor o menor responsabilidad no debería suponer una identificación tan simple. Y que los propios comunistas no renieguen de ella nos da el nivel de su propio comunismo, el mismo que tuvo el arcaico argumentario del propio Fidel.
   El culto a la persona ha llegado a tales niveles que parecemos habernos olvidado de que somos un colectivo. ¡Qué fácil atribuir toda la historia del mundo a una docena de personajes! Como si el resto no hubiera tenido que ver. No quiero ponerme trascendente, pero estamos resultando completamente patéticos. No sé cuál es el porcentaje de culpa de los historiadores, de los periodistas, de los políticos, de los profesores, de los filósofos, de los artistas o de cada hijo de vecino, pero así no hay manera.
   Somos responsables de cada cosa que hacemos o decimos. Y tenemos la obligación moral de pensar cómo hacer mejor la vida de todos. Son unos principios muy básicos que nos estamos saltando sistemáticamente. Y no son fáciles de cumplir porque exigen, sí, razonamiento y autocrítica. Todo lo demás conduce al fracaso que estamos contemplando y que no es, ni mucho menos, el de Cuba. 
   Más allá de este individualismo idiota, en el que hasta los partidos de fútbol los gana un solo jugador, habrá que empezar a plantearse las cosas en serio. A partir de ahí, podemos discutir.

jueves, 27 de octubre de 2016

Profes ridículos y políticos cínicos

1
 
   Este curso voy a tener el dudosísimo honor de organizar por primera vez las pruebas finales de ESO y Bachillerato. Es lo que le toca a cualquier jefe de estudios de instituto que se precie. Puede considerarse un marrón, sí, pero no es eso lo que más me preocupa. 
   Esta semana se convocó una huelga en educación secundada por organizaciones de estudiantes y federaciones de asociaciones familiares. Su objeto principal era precisamente combatir la implantación de las pruebas finales, conocidas como "reválidas" por parecerse tanto al método de examen anterior a la Ley de 1970. Algunos profesores se unieron en unas cuantas comunidades autónomas, en general con poco éxito. En Andalucía, la huelga de profesores fue boicoteada por los sindicatos conniventes con el gobierno regional. En Galicia, por supuesto, no hubo. ¿Para qué?
   La huelga fue ayer. En mi instituto tuvo un seguimiento del 93% (de estudiantes, claro), aunque la Consellería no dio cifras ni hizo ninguna alusión en su web. Sí aparecieron en la prensa, aunque a Román Rodríguez no creo que le gustara. En otros lugares el seguimiento fue similar y con manifestaciones importantes. Pero aún voy más allá.

2

   No me lo podía creer, me frotaba los ojos, pero cuando llegué a casa esta tarde el notición rebotaba por todas partes, de TVE a Antena 3, pasando por La Sexta y Telecinco... ¡Rajoy había hecho su primer gesto! ¡¡¡Había suspendido las reválidas!!! El corazón se me aceleró... hasta que me di cuenta de que el gobierno, el PSOE, Ciudadanos y todas las televisiones estaban ofreciendo información manipulada. Seré yo el único idiota del país, pero he leído el Real Decreto 310/2016 de 29 de julio, de hecho me pagan por ello, y en su Disposición final primera dice tal que así:
Disposición final primera. Calendario de implantación.
1. La evaluación final de Educación Secundaria Obligatoria se implantará en el curso escolar 2016-2017. La evaluación final de Educación Secundaria Obligatoria correspondiente a la convocatoria que se realice en el año 2017 no tendrá efectos académicos. En ese curso escolar sólo se realizará una única convocatoria.
2. La evaluación final de Bachillerato se implantará en el curso escolar 2016-2017. La evaluación final de Bachillerato correspondiente a las dos convocatorias que se realicen en el año 2017 únicamente se tendrá en cuenta para el acceso a la  Universidad, pero su superación no será necesaria para obtener el título de Bachiller.
   No había visto tal ejercicio de cinismo en mucho tiempo, una búsqueda tan ratera y oportunista de la noticia inexistente, de la publicidad institucional solapada. Qué vergüenza. Y ahí sigue publicado...

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   Así que he ido sacando conclusiones:

   La primera y principal es que el PP se ha salido con la suya y, con ellos, quienes están detrás del modelo educativo de la LOMCE, que en España son principalmente las empresas interesadas en la educación privada y concertada. La ley está en vigor desde 2013, ya está implantada en todos los cursos y todas las enseñanzas y el único detalle que falta, la guinda, son las pruebas de evaluación final que tendrán lugar por primera vez en junio de 2017. Ya lo veréis. Por mucho que sirvan solo como prueba piloto. 
   En junio el daño principal ya estará hecho y la sociedad en general y la comunidad educativa en particular habrán asumido que no pasa nada, que no es para tanto. Y adelante. Y si no, al tiempo. 
   Segunda conclusión: los profesores hemos hecho el ridículo. No solo por no haber secundado esta huelga o habernos planteado otras movilizaciones más serias (solo en Madrid se plantó cara a los recortes y ya sabemos cómo se desmontó su huelga). Hemos hecho el ridículo porque hemos delegado flagrantemente en otros y dejado de preocuparnos por las razones de nuestro trabajo. 
   Llevo meses, incluso un par de años escuchando que la ley no significa nada que ya nos la cambiarán cuando lleguen "los otros", que para qué andar tocando nada. Confiando en el ángel de la democracia representativa. Pero los otros han llegado y son los mismos y no piensan cambiarla porque, creedme, esta ley es una de las más importantes para el partido y su entorno ideológico. Porque solo la LOGSE había supuesto un cambio ideológico semejante en educación, solo que en sentido contrario: hacia la adaptación, la integración... Todo lo que esta ley pervierte y destruye para fomentar... el emprendimiento. Madre mía. Ante eso hicimos huelga, no sé, como tres o cuatro días en tres años. Bien. Y ya.
   La mirada de los profes se ha quedado muy corta. Todo el mundo se preocupa por una guardia a última hora de la mañana, ¿pero quién por la desaparecida diversificación curricular, por la opción de matemáticas en 3º o por los dos tipos de prueba final en 4º?; ¿quién por la optatividad de Filosofía en 4º de ESO y 2º de Bachillerato o por la organización del PMAR y los módulos de FP Básica o por los requisitos de admisión del alumnado en esos programas?
   Cuando hablamos de estas cuestiones encuentro un número importante de compañeros que disiente de las medidas de la ley, pero ni siquiera tengo la seguridad de que seamos una mayoría. De todas formas, el gobierno se ahorró ese problema. Impuso su criterio y basta. Saben que mucha gente prefiere que le manden.

   Tercera conclusión: los propios medios de comunicación  no se preocupan en absoluto de la educación, hasta el punto de que un periodista ignore los textos ya aprobados o desconozca los aspectos más generales de la ley. Ni siquiera tratan con objetividad los temas más básicos y les encanta hacer reportajes en coles concertados o privados porque molan más. Manipulan y difunden información tergiversada que no hace más que confundir a las familias. ¿O creen que después de hoy la mayoría de padres y madres sabe si sus hijos van a hacer o no el examen, cuándo, dónde, para qué va a servir, qué nota puede sacar o quién se lo va a corregir? Aventuro otro episodio parecido a este cuando el/la nuevo/a ministro/a publique el diseño de las pruebas antes del 30 de noviembre. Va a ser divertido cuando los chavales sepan por fin de qué van a examinarse y cómo después de tres meses de curso. Y aún faltarán las instrucciones de cada comunidad autónoma...
   En ningún estado medianamente razonable, como le gusta decir a Rajoy, puede un estudiante empezar un curso sin saber los criterios de evaluación. Pues ahí estamos nosotros, con dos cojones, poniéndolos en diciembre. Y los profes, admitiendo semejante desvarío, no podemos ser sino cómplices. Aunque luego no pasará nada. Casi todo el mundo aprobará como siempre y santas pascuas.
   Claro que, en ningún estado razonable habría políticos de tres partidos distintos adjudicándose el mérito de una decisión tomada hace tres meses por el ministro y recogida ya en el decreto de primaria y en la propia LOMCE.

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   Iré a clase una vez más, mañana mismo, abrumado por una situación tan vergonzosa; impotente, indignado y algo rabioso. Sé que para llegar aquí he hecho tanto como la mayoría de mis compañeros, que me he fijado en las tareas a corto plazo y me he olvidado de ver más allá. Qué complicado plantearse cualquier otra cosa, ¿verdad? Seguimos un ritual tan establecido... Timbre, puerta, patio, sala, pizarra, ordenador, libro...
   Al menos ayer los chavales faltaron a clase. A lo mejor llegan a plantearse medidas diferentes y llegan más lejos. Seguro que más que los profes y sus sindicatos. A poco. A alguien le escuché que se planteaban dejar todos los exámenes en blanco. Me encantaría. Sería precioso. Un 0 para todos. Hasta para nosotros.


jueves, 27 de agosto de 2015

Refugiados vs. inmigrantes

   Da vergüenza el cinismo de los grandes medios de comunicación, que ni en cuestiones morales básicas (o de derechos humanos, como se suelen llamar) contemplan unos principios.
   Hoy, ayer, esta semana y tal vez la que viene o incluso durante un mes hay unos nuevos héroes en Europa: los "refugiados" sirios. A la mayoría nadie les ha dado asilo legal, pero ya son refugiados. Tuvieron premio. ¿Por qué? Esa pobre gente ha escapado de su propio país en guerra, de una lucha de poder difícil de reducir a los parámetros habituales, pues ya no sabe uno quién es más terrorista o sanguinario: el gobierno dictatorial, quienes se opusieron a él o los que después fueron conquistando medio país aprovechando la coyuntura, el ejército del Estado Islámico. No estamos hechos a entender de guerras a tres bandos (o más). Los medios de comunicación lo entienden aún peor.
   Es terrible ver cómo una revuelta contra un gobierno injusto acaba transformándose en excusa para que insospechados ejércitos intenten asaltar el poder o, en su defecto, sacar provecho de la situación provisional de caos para enriquecerse, financiarse e imponer su propia ley. Véanse Egipto, Libia, Siria...
   No estoy suficientemente informado como para tratar estos despropósitos. Por eso me quiero centrar en las noticias recientes sobre sus víctimas. Su situación es tan alarmante que al menos merecen esa palabra de consuelo: refugiado. No como otros de quienes ni siquiera debemos compadecernos.
   Supongo que no soy el único que ha notado un replanteamiento del punto de vista en las noticias sobre los sirios que escapan de su país en las últimas semanas. En este caso se ha impuesto el tratamiento de "refugiados", mientras que antes eran tan inmigrantes como los demás, es decir, igual de despreciables. No es una cuestión léxica. De alguna manera alguien ha decidido que esa gente tiene derecho a huir de su propia guerra, pues sería injusto que fueran asesinados como otros vecinos suyos por los malos malísimos del cuento: los islamistas perversos que hacen bueno al dictador que hace meses era un tirano. Hay ejemplos del uso de la palabra en El mundo, ABC y la inmensa mayoría de medios de comunicación, si bien El país intenta ser más preciso y habla de "refugiados e inmigrantes" en el cuerpo de la noticia.
   Aún hay más; la portada de hoy de El mundo convierte a los sirios en desterrados en busca de redención, víctimas de un sacrificio sin artífice. Aquí la tenéis: 

Atención a la metáfora y la composición en plan Sagrada Familia

   En cualquier caso, todas las palabras e imágenes que recibiremos como público en las próximas semanas redundarán en la miseria y la desgracia de las víctimas, en sus penurias, sus esfuerzos, su odisea, su coraje... En algún momento, también, se hablará de lo hospitalaria que es la UE, Alemania incluida, de que el problema humanitario, etc. Pero nadie tratará de arreglar nada, de averiguar causas y razones, de buscar soluciones a un país donde ya solo quedan las ruinas de las ruinas. Triste, ¿verdad? Prensa amarilla, en el fondo. Puro dramatismo. Cero análisis. Caridad, sí; de solidaridad, nada. La solidaridad implicaría sentirse iguales a ellos, concebir sus derechos como tuyos. Es mucho pedir.
   Además, todo esto va a suceder mientras sigan apareciendo en los titulares y en la redacción de los mismos medios escritos o audiovisuales los "inmigrantes", esos otros que se van de su país por capricho. Pues no, no todos los que emigran tienen derecho a hacerlo. Tendrán que recordar cada día que hay emigrantes buenos y malos, regulares e irregulares, ricos y pobres, víctimas de la guerra o ambiciosos portadores del ébola con alma demoníaca.
   ¿Quién juzga esa diferencia? ¿Quién se siente con la soberbia suficiente como para decidir si es justo que alguien escape de la guerra o del hambre, de la pobreza o de la represión? ¿De verdad los medios de comunicación y las instituciones de Europa deben decidir sobre eso? ¿Nosotros lo hacemos? ¿Lo hicimos (juzgar o emigrar, para el caso es lo mismo)? 
   Este mundo de la ribera norte del Mediterráneo lleva siglos adjudicándose una superioridad moral inaceptable. Y lo peor es que sigue funcionando así, sin rubor ninguno.
   Mientras los sirios se hacinan en las fronteras del este hasta llamar a la puerta del señor Schengen o atraviesan penosamente Turquía, otros, mucho peores personas, se quedan sin tarjeta ni recetas para ir al médico incluso cuando viven y pagan su IVA aquí, se pegan contra una valla de siete metros, desembarcan en pateras o se ahogan en tierra de nadie, mejor dicho, en el mar de todos, que es lo mismo.
   Mira tú, hasta en la miseria y la desgracia hay clases, como ya mostraban las novelas realistas del s. XIX. Si te tocó ser más oscuro o pasar por determinada frontera o llevar determinado pasaporte alguien decidirá por ti si es aceptable que estés escapando de tu propio país, ya sea Senegal, Libia, Mauritania, Nigeria, Siria, Marruecos o Mali. Si tienes suerte, alguien será caritativo contigo. Pero, en cualquier caso, lo que no debes esperar de los maniáticos de las fronteras es justicia. A tal nivel de cinismo han llegado estas sociedades con dinero.

jueves, 19 de febrero de 2015

Transfronterizo

   Ayer compré un diario portugués y escuché la radio un buen rato mientras atravesaba el Algarve, Alentejo, Ribatejo, Beiras y Minho. Para los creyentes en el dogma estúpido de las fronteras, tengo noticias: problemas en los centros sanitarios, nueva ley de seguridad (con posibilidad de "lei marcial" incluida), reestructuración bancaria (La Caixa anda comprando bancos portugueses, ahora el BPI), investigaciones sobre estafas (BES en lugar de Bankia o....),  despidos de funcionarios, que si la educación...  
   Aunque siempre queda el fútbol y la bajada de los tipos de interés para consolarse, eso sí. Solo un informativo portugués puede dedicar tanto tiempo al fútbol como uno español. Cristiano Ronaldo, Mourinho, Champions... ¿a alguien le suena?
   Sin ponerse innecesariamente fraternales resulta que somos lo mismo a los dos lados de esa raya imaginaria. Por muy poco que solamos saber del vecino no estaría mal darse cuenta de que somos parte del mismo plan. Y quienes lo dirigen solo creen en las fronteras cuando les beneficia.
   Ya es hora de aprender, ¿no?


PuenteromanoriveraTrebejana
Puente fronterizo del río Erjas

lunes, 19 de enero de 2015

Bajo el ruido de los disparos

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Roque Dalton

1

   Estas dos últimas semanas las hemos pasado en los medios mainstream, telediarios, radios y periódicos de toda la vida, oyendo hablar de Charlie Hebdo por aquí y por allá como si sus redactores fueran, en términos quijotescos, adalides y campeones de la libertad y los valores "occidentales". Pero cuídate de quien te halaga, sobre todo después de haberte despreciado durante tanto tiempo. Vergüenza dan tantas y tantas alabanzas de quien nunca comprendió sus bromas ni compartió su forma crítica e inteligente de mirar la realidad. Acordaos de la zorra, el cuervo, etc.
   Sin embargo, como esos tipos de la revista francesa son dibujantes, artistillas, pero no tontos, les dio por decir, otra vez, incluso después de muertos, cosas bastante incómodas. Por supuesto, hasta para ellos mismos, como el título y la portada que ya todos conocéis. La ironía, siempre, tan cervantina ella, empieza por uno mismo. "Parece que no han aprendido", debieron pensar, en el fondo, los Hollande, Merkel, Obama, Cameron y, en definitiva, cuantos se tragan, difunden o fomentan el discurso oficial, que desprecia profundamente las virtudes de esta y otras publicaciones: inteligencia, crítica, irreverencia, libertad..., tan revolucionarias como inasumibles por el propio sistema que nos rige, que debe marginarlas para continuar.
   Mientras toda la élite europea está pensando en vengarse de los asesinos (y hechos no faltan para corroborarlo) estos infames dibujantes no quieren participar de semejante desatino irracional. Recordemos que si algo tiene de bueno la tradición republicana francesa es, desde Voltaire, la manía de pensar las cosas sin poner a dios, a cualquier dios, al principio, por medio o al final de dicho razonamiento. Sin embargo, hasta el mismo Papa, tan campechano, ha dejado ver que, en realidad, por mucho que quieran aparentar los gobiernos del mundo "libre" (risas), ninguno defendería a los cómicos si en vez de caricaturizar a Mahoma los hubieran asesinado por dibujar un cristo o un príncipe follando o a cualquier presidente degollando extranjeros. Pregunten si no a Pasolini, Scorsese o Saramago, blasfemos también con muy diferente resultado.




2

   Me molesta muchísimo esta actitud tan hipócrita, sobre todo porque en buena parte procede de quien se supone que debe analizar la realidad actual de forma crítica para que los miembros de una sociedad puedan pensar con libertad y juzgarla construyendo su propio criterio: los periodistas.  Esos mismos tan sorprendidos de que el mensaje de la portada más reciente de Charlie sea irónico y ambiguo, ofendidos por no tener claro qué decir, por no poder reproducir un comunicado, porque el propio dibujante asegurara sencillamente que interpretarla es el trabajo de cada lector (periodistas incluidos). Ellos son quienes primero deberían cuestionarse las actitudes y declaraciones de los poderosos.
   Cuando quienes se otorgan el derecho y el deber de la transmisión de información banalizan, prejuzgan, ocultan, simplifican, generalizan, son parciales o interesados pierden toda autoridad y carecen de sentido. Al desinformar se convierten en instrumentos de alienación. No es, por supuesto, nada nuevo. Lo que no impide que aumente la rabia de quien presencia cotidianamente tanta falsedad.
   Porque, en fin, el periodismo puede resultar tan mezquino como para vivir instalado en la hipocresía, alimentándonos de disparates supuestamente racionales que transmiten una imagen manipulada del mundo.

3

   No quiero llenar esta entrada de citas sobre la utilización simplista y partidaria de estos días de conceptos morales y religiosos como la libertad de expresión, la ofensa, la blasfemia, la justicia o el derecho ni de su postura acrítica sobre los hechos y declaraciones de los gobernantes. Cualquier noticiario, informativo o titular valdría. Comprobadlo.
   Pero hay mucho más. Acordaos, por ejemplo, de la "simpática" campaña del Secretariado Gitano sobre la estigmatización prejuiciosa de su pueblo. Algo que la mayoría de medios presentó como una trivialidad, sin extraer una pizca de autocrítica.
   Pensemos también en otros pueblos estigmatizados: los extranjeros, esos emigrantes por los que ningún titular siente empatía alguna mientras están vivos, tan amables cuando son compatriotas en paro volando a los cinco continentes, tan indeseables cuando asaltan vallas fronterizas, escupen ébola, se quejan cuando son recluidos por no tener la documentación en regla o trabajan en negro. Tanto han retorcido el significado de la palabra que inmigrante y delincuente resultan sinónimos para según qué redactor, como en la reciente noticia de la muerte de un policía en la estación de Embajadores, en Madrid, cuyo texto, claramente extraído del informe policial, es grotescamente desmentido por las imágenes.
   Pensemos en cómo cada palabra utilizada justifica el sistema económico, político y social en que vivimos, en cómo legitima las injusticias. La lista es interminable: rey, deuda, banco, trabajo, pensión, líder, elecciones, juzgar, terrorismo, policía, constitución...
   Trampas a la razón y robos al pensamiento que siguen ocurriendo continuamente. Palabra a palabra el periodismo de masas intenta corregir nuestro lenguaje para que la moral antidemocrática, patriota, xenófoba y capitalista nos cale.
   Afortunadamente, aún conocemos a gente (y seguro que son más de los que creemos) que dedica mucho tiempo a lo contrario, que rebusca a contracorriente en cada palabra y cada imagen un significado sobre el que poder pensar con libertad, sin condiciones. Como los redactores de Charlie Hebdo o como sus admiradores, estos insensatos viñetistas que montaron su propia revista hace unos meses porque no les dejaban dibujar ciertas cosas sobre el jefe del estado.




lunes, 28 de mayo de 2012

Policías y Periodistas (que nunca estuvieron allí)

TIROS Y OTRAS BARBARIDADES

   El simple hecho de que un policía municipal haga uso de su arma, apuntando a varias personas y disparando al aire en una calle de escasos tres metros de ancho es más que alarmante. La acción tiene su origen en el intento de detención de alguien que estaba vendiendo en la calle sin permiso, tal y como ocurre en multitud de lugares, mercados y mercadillos sobre todo. Evidentemente no parece justo ni proporcionado (palabra muy importante en el reglamento policial) que agentes de paisano persigan denodadamente a esa persona, la fuercen y la apresen, ni menos aún que ante la protesta de quien parece un conocido suyo y otros compañeros los amenacen y apunten por mucho que uno de ellos, uno solo, llegue a golpear al policía con una zapatilla. Como he dicho, es espeluznante y terrible. Pero no quiero quedarme ahí.
   En Lavapiés especialmente, pero en todo el centro de Madrid, las policías (municipal y nacional) llevan años aumentando progresivamente el acoso a sus habitantes mediante desalojos de lugares públicos, redadas racistas o detenciones y controles absolutamente arbitrarios. Está claro que para ellos el centro de Madrid es una plaza fuerte que hay que defender, un símbolo que conquistar a las malas gentes: vecinos, asociaciones, colectivos culturales, inmigrantes que "parecen" ilegales porque son negros o asiáticos o...
   Muchas de sus tácticas son francamente ilegales, pero en todas sus acciones hay una coincidencia fatal: su versión de los hechos, la de sus atestados e informes, llega sin filtro alguno a la mayoría de medios masivos de comunicación, sobre todo portales de noticias y periódicos, tanto digitales como tradicionales, que los publican sin contrastar. A esto se suman, para colmo, las denuncias por agresiones a los propios detenidos y las mentiras flagrantes sobre las causas de su detención, que son las únicas valoradas por los jueces, pues tienen presunción de veracidad.

EL CONTUBERNIO

   Se impone, pues, analizar cuál es la verdadera postura de los medios cuando se producen este tipo de hechos en los que se ve implicada la "fuerza del orden", ya que un buen ejercicio del periodismo se basa en la objetividad a la hora de relatar, el contraste de las fuentes, la investigación de campo... Y precisamente en estos casos de detenciones, identificaciones, manifestaciones, cargas y controles el buen periodismo brilla por su ausencia.
   Y ¿por qué será? Puede servirnos para ello el análisis, muy agudo, que hace Ignacio Ramonet de la agonía del periodismo en estos últimos años (La explosión del periodismo; Clave intelectual, 2011). Resulta que uno de los rasgos del periodismo actual es su falta de crítica al poder, ya que está "en permanente complicidad y consanguinidad con la clase política". El periodismo se ha hecho ritual, previsible e inofensivo y es recompensado por ello. Ha perdido la capacidad de convertirse en un contrapoder. Además, entran en el contubernio lo que él llama las tres P: policía, políticos y periodistas. ¿Una consecuencia? Censura con apariencia democrática (pág. 54). ¿Otra consecuencia? Esas prácticas están haciendo que su credibilidad se hunda, ya que los ciudadanos descubren su pervertido método gracias a otros medios de comunicación menores o alternativos o incluso por mensajes de gente conocida (incluyo una entrevista a Ramonet en el siguiente enlace, a partir del minuto 12 aproximadamente).


 
NUNCA ESTUVIERON ALLÍ

   Pero volvamos ahora al espeluznante caso que nos ocupa, la noticia del mediodía del domingo 27 de mayo. ¿Cómo han reflejado los medios un hecho tan grave e insólito?
   El propio buscador Google de noticias te advierte al realizar la búsqueda que hay varios artículos pero que no merece la pena leerlos porque se parecen demasiado. Aunque, si quieres, pulsas y te los lista todos. La búsqueda daba ayer 12 resultados y hoy, 52, pero mañana serán más. ¿Qué ocurre entonces? Pues que hay muchos medios, sí, muchas maneras de acceder a una misma información. Esta abunda, pero repetida hasta la saciedad. Es lo que Ramonet conoce como "información contaminada" (págs.66-68).
   Y claro, las noticias se parecen porque ningún periodista estuvo allí ni puede contarlo, así que los medios usan todos una misma versión procedente de una agencia, EFE en este caso. Pero ¿de dónde sale la versión de EFE? Pues de "fuentes municipales", es decir, del atestado o informe que los policías elaboraron. De ahí que aparezcan clonadas las noticias de La Razón, El Correo y un largo etcétera. En todas ellas se mencionaba que había un detenido y que los agentes habían sido agredidos.
    Hasta aquí nada extraño, pues los medios suelen publicar como ciertas todas estas transcripciones de los atestados o comunicados de la policía. Nada raro, salvo que El País publicó que fue la Asamblea Popular del barrio la que protestó y agredió a los policías, noticia que ya no aparece obtenida de EFE sino firmada por FJB. Podría suponerse que este medio era el único que cubrió verdaderamente la noticia y obtuvo la información de manera directa. Podríamos pensarlo, hasta que lo contrastamos con las imágenes de la realidad, obtenidas por ABC, de las que deducimos que, evidentemente, FJB no estaba allí:




   Gracias a este vídeo podemos tener una noticia exacta de lo ocurrido, ver la reacción de la persona que intenta agredir al policía porque pierde los nervios o está desesperada y comprobar la presencia de unas cuatro o cinco personas más que los insultan y otro par que pasaban por allí. También se ve cómo el mayor peligro para la policía habría sido llegar a recibir un golpe y la desproporción y nerviosismo con que actuaron.
   Pues bien, aun así las noticias que se pueden leer ahora sobre el suceso intentan desmentir a las imágenes. En La Razón hablan de "decenas de personas de rasgos subsaharianos" que "llegaron en segundos como salidos de debajo de las piedras" (temblad, ciudadanos, son hordas negras), palabras que me abstengo de comentar pues se califican por sí solas.
   En Libertad Digital o Madrid diario se miente descaradamente sobre el vídeo y se habla también de "decenas de personas", así como en El Mundo, que lo relaciona con la ocasión del verano pasado en que los vecinos consiguieron, ocupando la calle, que una redada racista se suspendiera (algo que, evidentemente, no tiene relación alguna), como también hace 20 minutos. Mientras, algún otro intenta elaborar una redacción más detallada y menos servilista, aunque no cita el vídeo del que extrae la foto.
   E incluso después de todo esto, el caso más grave y llamativo sigue siendo el de El País, que publicaba así la noticia firmada por FJB (el hombre que nunca estuvo allí, recordemos):
https://twitter.com/ffynnongarw/status/206865121547526144/photo/1/large
   Vamos, que como ha aparecido en algunos blogs y pequeños medios horas después, el periodista se inventa una agresión de los miembros de la Asamblea Popular del barrio, datos que añade al mismo informe que reproducen sus colegas. Una vez publicado el vídeo en ABC, el hombre que nunca estuvo allí no tuvo más remedio que rectificarla y citar esta nueva fuente. Y ¿a qué se debe esta maniobra? ¿Por qué no conformarse como los demás con publicar sin contrastar la versión policial? ¿Afán de protagonismo? ¿De ganar la mano a los otros? Tal vez sea el exceso de celo de defensor convencido de la ley y el orden, como lo demuestra el hecho de que la policía lo condecorara recientemente por su trabajo al difundir sus actuaciones. Sí, el mismo FJB, Francisco Javier Barroso, el hombre que nunca estuvo en el lugar donde sucedieron las noticias que redacta. ¿No es sospechoso?

NO BASTA

   Sé que he sido prolijo, pero creo que esta vez era necesario para partir de un punto de vista suficientemente documentado. En cualquier caso, debe agradecerse, y mucho, el valor de la persona autora del vídeo difundido, única prueba de lo que realmente ocurrió (ya que cualquier otro testimonio sería desestimado). Es también reflejo de un importante cambio en la información que menciona Ramonet en su ensayo: donde no llega el periodismo tradicional por su cerrazón o incompetencia, su puesto es reemplazado por informantes espontáneos. En los últimos años su papel está haciéndose imprescindible, como el de los medios que sí están realizando la cobertura de hechos de este tipo. 
   Sin embargo, la gravedad de situaciones como esta es imagen de un sistema corrupto e inmoral contra el que no basta que un día, por casualidad, suerte o audacia, pueda desmontarse el entramado de mentiras a partir de un vídeo o una foto que alguien pueda enviar o colgar en la red. Porque ¿pueden consentirse la publicación continua de información no contrastada, la manipulación racista, la imprecisión, la arbitrariedad? ¿Pueden no sentir vergüenza los autores de semejantes despropósitos? ¿Pueden seguir ejerciendo esta profesión? Y los policías, ¿serán sancionados o juzgados por sus mentiras? Y si lo son ¿serán indultados?

martes, 20 de marzo de 2012

¿Te suena?

   Piensa en un lugar en el que los políticos corruptos obedecen a los intereses de quienes les han promovido en su puesto o quienes se lo garantizarán después con la promesa de no ser juzgados o, en el peor de los casos, eludir sentencias condenatorias; en el que la pobreza se extiende rápidamente y las vacas empiezan a pasar hambre aunque solo sea por solidaridad; en el que el trabajo es, en lugar de un derecho, una obligación económica, un motivo de explotación y un imposible práctico; en el que los patronos (aka empresarios, aka emprendedores) coaccionan a sus trabajadores; en el que la justicia es arbitraria y paradójica, tanto que llegará a sobreseer su propio caso; en el que se premia al adulador y se margina al crítico, se esconde la verdad y se levantan impresionantes trampantojos que disimulen los destrozos en la fachada y la estructura del edificio en el que aún malvives; en el que la mayor tarea de un enorme dispositivo de instituciones, empresas, grupos, partidos y sindicatos es que no tomes conciencia de la situación real; en el que la información es mayoritariamente propaganda; en el que (last but not least) todos estos comportamientos no conllevan ningún tipo de reproche, condena, castigo. Más bien al revés. Incluso aunque haya muchos papeles escritos que dicen que esto no debería ser así. Será que a alguien se le derramó el café encima de ellos y ahora justo no se pueden consultar.
   ¿Te suena?
   Espera, no te oigo bien.
   O sea que sí, que mucho. Ah, que se te parece mucho a lo que pasa aquí.
   ¿Seguro? Piénsalo, que luego te podemos acusar de demagogia. Al fin y al cabo esto es un país civilizado.
   ¿Cómo que es aún peor? ¿Que viene de lejos? ¿Que crees haberlo leído en algún sitio? 
   Bueno, hay muchos...
   ¿Que se te parece a la historia de un libro viejo que leíste en COU? ¿Luces de qué?
   Ah, Luces de bohemia. Sí, el escenario de aquella historia no podía ser más decadente: un país empobrecido, cutre, plagado de injusticias.
   O sea, que según dices si cogiéramos cualquiera de sus escenas podríamos buscarle un paralelo con la situación actual. Pero hace casi cien años.
    Ya, el ministro corrupto, los enchufes en los cargos de la administración, la insolidaridad, la violencia policial, la persecución política, detenciones ilegales...
   Sí, es muy triste. ¿Y este mismo fin de semana? ¿En Madrid? 
   Había oído que llevaban tiempo haciéndolo.
   Vamos, como en aquella escena...
   Sí, es muy emocionante... y terrible.
   Sí, fue una de las que añadió Valle-Inclán en la segunda versión.
   ¿Que por qué? No sé, se daría cuenta de algo...  


El calabozo. Sótano mal alumbrado por una candileja. En la sombra se mueve el bulto de un hombre. Blusa, tapabocas y alpargatas. Pasea hablando solo. Repentinamente se abre la puerta. MAX ESTRELLA, empujado y trompicando, rueda al fondo del calabozo. Se cierra de golpe la puerta.

MAX: ¡Canallasl. ¡Asalariados! ¡Cobardes!
VOZ FUERA: ¡Aún vas a llevar mancuerna!
MAX: ¡Esbirro!

Sale de la tiniebla el bulto del hombre morador del calabozo. Bajo la luz se le ve esposado, con la cara llena de sangre.

EL PRESO: ¡Buenas noches!
MAX: ¿No estoy solo?
EL PRESO: Así parece.
MAX: ¿Quién eres, compañero?
EL PRESO: Un paria.
MAX: ¿Catalán?
EL PRESO: De todas partes.
MAX: ¡Paria!... Solamente los obreros catalanes aguijan su rebeldía con ese denigrante epíteto. Paria, en bocas como la tuya, es una espuela. Pronto llegará vuestra hora.
EL PRESO: Tiene usted luces que no todos tienen. Barcelona alimenta una hoguera de odio, soy obrero barcelonés, y a orgullo lo tengo.
MAX: ¿Eres anarquista?
EL PRESO: Soy lo que me han hecho las Leyes.
MAX: Pertenecemos a la misma Iglesia.
EL PRESO: Usted lleva chalina.
MAX: ¡El dogal de la más horrible servidumbre! Me lo arrancaré, para que hablemos.
EL PRESO: Usted no es proletario.
MAX: Yo soy el dolor de un mal sueño.
EL PRESO: Parece usted hombre de luces. Su hablar es como de otros tiempos.
MAX: Yo soy un poeta ciego.
EL PRESO: ¡No es pequeña desgracia!... En España el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero.
MAX: Hay que establecer la guillotina eléctrica en la Puerta del Sol.
EL PRESO: No basta. El ideal revolucionario tiene que ser la destrucción de la riqueza, como en Rusia. No es suficiente la degollación de todos los ricos. Siempre aparecerá un heredero, y aun cuando se suprima la herencia, no podrá evitarse que los despojados conspiren para recobrarla. Hay que hacer imposible el orden anterior, y eso sólo se consigue destruyendo la riqueza. Barcelona industrial tiene que hundirse para renacer de sus escombros con otro concepto de la propiedad y del trabajo. En Europa, el patrono de más negra entraña es el catalán, y no digo del mundo porque existen las Colonias Españolas de América. ¡Barcelona solamente se salva pereciendo!
MAX: ¡Barcelona es cara a mi corazón!
EL PRESO: ¡Yo también la recuerdo!
MAX: Yo le debo los únicos goces en la lobreguez de mi ceguera. Todos los días, un patrono muerto, algunas veces, dos... Eso consuela.
EL PRESO: No cuenta usted los obreros que caen...
MAX: Los obreros se reproducen populosamente, de un modo comparable a las moscas. En cambio, los patronos, como los elefantes, como todas las bestias poderosas y prehistóricas, procrean lentamente. Saulo, hay que difundir por el mundo la religión nueva.
EL PRESO: Mi nombre es Mateo.
MAX: Yo te bautizo Saulo. Soy poeta y tengo el derecho al alfabeto. Escucha para cuando seas libre, Saulo. Una buena cacería puede encarecer la piel de patrono catalán por encima del marfil de Calcuta.
EL PRESO: En ello laboramos.
MAX: Y en último consuelo, aun cabe pensar que exterminando al proletario también se extermina al patrón.
EL PRESO: Acabando con la ciudad, acabaremos con el judaísmo barcelonés.
MAX: No me opongo. Barcelona semita sea destruida, como Cartago y Jerusalén. ¡Alea jacta est! Dame la mano.
EL PRESO: Estoy esposado.
MAX: ¿Eres joven? No puedo verte.
EL PRESO: Soy joven. Treinta años.
MAX: ¿De qué te acusan?
EL PRESO: Es cuento largo. Soy tachado de rebelde... No quise dejar el telar por ir a la guerra y levanté un motín en la fábrica. Me denunció el patrón, cumplí condena, recorrí el mundo buscando trabajo, y ahora voy por tránsitos, reclamado de no sé qué jueces. Conozco la suerte que me espera: Cuatro tiros por intento de fuga. Bueno. Si no es más que eso...
MAX: ¿Pues qué temes?
EL PRESO: Que se diviertan dándome tormento.
MAX: ¡Bárbaros!
EL PRESO: Hay que conocerlos.
MAX: Canallas. ¡Y ésos son los que protestan de la leyenda negra!
EL PRESO: Por siete pesetas, al cruzar un lugar solitario, me sacarán la vida los que tienen a su cargo la defensa del pueblo. ¡Y a esto llaman justicia los ricos canallas!
MAX: Los ricos y los pobres, la barbarie ibérica es unánime.
EL PRESO: ¡Todos!
MAX: ¡Todos! ¿Mateo, dónde está la bomba que destripe el terrón maldito de España?
EL PRESO: Señor poeta que tanto adivina, ¿no ha visto usted una mano levantada?

Se abre la puerta del calabozo, y EL LLAVERO, con jactancia de rufo, ordena al preso maniatado que le acompañe.

EL LLAVERO: Tú, catalán, ¡disponte!
EL PRESO: Estoy dispuesto.
EL LLAVERO: Pues andando. Gachó, vas a salir en viaje de recreo.

El esposado, con resignada entereza, se acerca al ciego y le toca el hombro con la barba. Se despide hablando a media voz.

EL PRESO: Llegó la mía... Creo que no volveremos a vernos...
MAX: ¡Es horrible!
EL PRESO: Van a matarme... ¿Qué dirá mañana esa Prensa canalla?
MAX: Lo que le manden.
EL PRESO: ¿Está usted llorando?
MAX: De impotencia y de rabia. Abracémonos, hermano.

Se abrazan. EL CARCELERO y el esposado salen. Vuelve a cerrarse la puerta. MAX ESTRELLA tantea buscando la pared, y se sienta con las piernas cruzadas, en una actitud religiosa, de meditación asiática. Exprime un gran dolor tacíturno el bulto del poeta ciego. Llega de fuera tumulto de voces y galopar de caballos.
La obra completa, aquí.

lunes, 24 de octubre de 2011

La nueva censura

   Al igual que en los últimos años se ha impuesto una nueva forma de capitalismo basado en la economía especulativa, cuyas transacciones multiplican por 6 o por 8 las de la economía real (que ya eran flagrantemente injustas); de la misma manera que se ha consagrado en el poder una nueva aristocracia que no se basa en títulos nobiliarios sino en mantener el poder de la alta clase empresarial y política (de una endogamia digna de Austrias y Borbones), se constata que vivimos una nueva censura a pesar de que la cantidad de información a la que se puede acceder ha crecido exponencialmente.
   Los problemas que quiero destacar convierten el ejercicio del periodismo en un fraude, controlado no ya por las leyes de la dictadura, sino por mecanismos que se mantienen ocultos. Una mirada medianamente despierta, sin embargo, permite llamar la atención sobre los aspectos que condicionan y tergiversan el proceso de transmisión de la información:
  • La concentración de los medios de comunicación en grandes conglomerados empresariales que normalmente reúnen editoriales, diarios, canales de televisión y de radio. Pensemos que, para empezar, no pueden posicionarse contra el neoliberalismo que los ha originado. Y que sus tomas de partido por acción u omisión afectan a toda su parrilla.
  • Las relaciones de clientelismo entre lo que Ramonet llama las tres P: políticos, policías y periodistas. Los terceros no publicarán algo que contradiga llamativamente las tesis de los primeros y los segundos, que los recompensarán con alguna limosna.
  • La falta de visibilidad de las voces críticas, por muy prestigiosas o pertinentes que parezcan. Esto conlleva, evidentemente, una eliminación de la disidencia, eludir cualquier debate real.
  • La "inseguridad informacional", es decir, la incompetencia de los medios para interpretar la información al ritmo que se genera y la simultánea generación de información alternativa no perteneciente a ningún medio.
  • Y, por último, la banalización de los contenidos, que conlleva dedicar más espacio a la meteorología, los sucesos o cualquier acontecimiento morboso, y la eliminación de una mínima parte de valoración o crítica, sobre todo en los informativos televisados.
   En cuanto al  primer y tercer puntos me ha llamado especialmente la atención en la última semana el hecho de que la editorial Aguilar, perteneciente al casi todopoderoso (pero ya menos) grupo Prisa, postergara indefinidamente la publicación de un libro de Vicenç Navarro, Alberto Garzón y Juan Torres, tres economistas críticos con el neoliberalismo, especialmente con las medidas del gobierno en los últimos años y las propuestas para las próximas elecciones. ¿Seguro que no tiene nada que ver la fecha tan cercana de las elecciones, la proximidad editorial con el PSOE y Rubalcaba ni que uno de los autores haya entrado como independiente en una lista de IU? Más allá de que se compartan o no sus ideas, la maniobra del grupo da a la vez bastante asco... y miedo. 
   Vemos cómo es muy fácil, por tanto, controlar la visibilidad de quienes se oponen a sus intereses. En respuesta a esa actitud el libro se puede descargar gratis, pues su intención no era el beneficio. Pero seguro que apenas figurará en las estanterías de las librerías y alcanzará un menor número de lectores que el que le hubiera proporcionado el gigantesco aparato publicitario de los propietarios de El País, el periódico que hasta hace poco llevaba la palabra "independiente" en el subtítulo, sutilmente convertida en "global". ¡Ja! (si bien esto es moneda corriente, pues se puede asegurar que no hay ningún diario realmente independiente de tirada nacional).
   En cuanto al último punto, no hay mejor muestra del grado de tergiversación que una imagen (en la entrada anterior enlacé a la portada del ABC que la ilustraba a la perfección):

   O también, rebuscando entre las noticias del día, ¿qué es más importante: el juicio de Sevilla en el que no se averiguó nada nuevo, el número de árboles caídos durante la noche por culpa del temporal o la estafa conjunta que las grandes empresas constructoras hicieron al estado? ¿Hace falta decir cuál de las tres va a tener menor cobertura?
   Durante todo este año hemos visto también cómo los movimientos sociales, en especial el 15M, han aumentado considerablemente su presencia en la red. Ellos son el mejor ejemplo de cómo los medios tradicionales se ven incapaces de interpretar su funcionamiento, proporcionando informaciones falaces. Mientras, los protagonistas generan muchísima información que circula al margen del cauce principal y que, por tanto, los hace sentirse ninguneados. Para responder a esta necesidad han creado numerosos medios y aprovechado los aternativos que ya existían.
   Es lógico entonces que, igual que reclamamos una democracia real, reclamemos un periodismo real mientras intentamos dar visibilidad a las noticias que nos preocupan. Estando fuera de los grandes medios, se pretende al menos conformar una red cada vez más amplia de personas enteradas realmente de lo que ocurre, conscientes de quién provoca estas situaciones para su propio beneficio. Valgan para ello los enlaces compartidos, los blogs, las retransmisiones en streaming, las fotos subidas al instante, las listas de correo y demás artilugios. Las mentiras, por mucho que se repitan, no cuelan.

   Actualización del 28 de noviembre:
   Un mes después, añado un dato más: el gobierno ha indultado al vicepresidente del Santander por unos delitos menores que conllevarían inhabilitación, incluso contra la recomendación del tribunal supremo. Como el Banco Santander es una de las empresas que más gasta en publicidad en los medios, los periodistas se autocensuran (o sus jefes) para no enfadarlo. Una vez más, al garete la libertad de expresión, como bien ha visto en su blog José A. Pérez. No solo los medios han pasado de puntillas sobre el tema, sino que se ha obviado el nombre del banco al nombrar al indultado para no dañar su imagen, tal y como hace Iñaki Gabilondo en su videoblog. ¡Ay, grupo Prysa!
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