miércoles, 14 de diciembre de 2011

Las cosas hechas entre todos

   Que levanten la mano aquellos a los que les da vergüenza ajena la última campaña publicitaria de Telefónica (perdón, de Movistar). En ella uno de los grupos empresariales de mayor tamaño y beneficios del mundo pretende establecer, mediante una metáfora visual, que sus decisiones provienen de la opinión de sus clientes, que (oh, maravillosa tergiversación) son estos los que la dirigen.
   Hay aún más. La metáfora, por resultar simpática, se apropia de la imagen de la reciente actividad asamblearia que se está desarrollando en las plazas desde la primavera. Por supuesto, esto es un ejercicio consciente de mercadotecnia, buscando el guiño a la actualidad, la frescura, lo alternativo. Como si la empresa con mayor cuota de mercado pudiera ser alternativa. Esta vuelta de tuerca resulta denigrante y ofensiva porque trivializa el movimiento asambleario hasta la ridiculez. Como si fuera trascendental decidir el precio de un SMS. Como si el consejo de administración de una gran empresa hiciera caso a cualquier propuesta. Como si una asamblea se pareciera a las reuniones de comunidad de vecinos de Aquí no hay quien viva. En fin, aquí está por si alguno no lo ha visto:



   Son las licencias de la ficción, que no por serlo dejan de mostrar el peor gusto, el que promueven y bendicen unos directivos multimillonarios que intentan ser tan cools, que simulan pedir perdón por la campaña sin retirarla. Incluido su condenado presidente por manejar información privilegiada en la venta de acciones de Tabacalera.
   Pero hay que recordar la historia, porque su lema tan cínico, "las cosas hechas entre todos", tiene aún más significado del que parece. Porque está muy cerca de la realidad la idea de que lo que hace Telefónica lo hacemos entre todos. El problema es que solo lo disfrutan sus accionistas.
   El caso es que Telefónica no es solo una de las mayores empresas del país, sino que fue una de las primeras y, por tanto, aventajada, de los monopolios y empresas públicas que fueron privatizadas. Ocurrió hace 15 años, al final del último gobierno de Felipe González, cumpliendo así una de las medidas previstas en el tratado de Maastricht: que los estados liberalizaran todos los sectores de la economía para que las empresas europeas pudieran competir entre sí. Lo que no incluía el tratado de Maastricht (sí otras perversidades, pero esa no) era el gran negocio: privatizar una empresa que poseía el 100% de la cuota de mercado antes de que otras pudieran competir con ella, generando un verdadero pelotazo para todos aquellos que invirtieran en su capital, pues tenían asegurado el beneficio, incluso con despidos irregulares en el paquete. Así pasó con Telefónica, Repsol (a.k.a. Campsa), las eléctricas, Correos, Iberia, Transmediterránea o las más recientes Renfe, Adif o la futura Loterías.
   Algunas conservan una residual participación pública, pero todas se basan en el mismo principio. Las empresas hechas con los impuestos de todos, levantadas por miles de trabajadores, son vendidas y se convierten en expendedoras automáticas de beneficios para sus accionistas privados, mayormente porque en un principio no tienen nadie con quien competir. Todas ellas conservan la mayor parte del mercado e incluso cierta exclusividad. ¿De quién son las líneas de teléfono? Antes puede que de todos, ahora ya no.
   Todo este proceso ha culminado con el cambio de nombre de la empresa. El descriptivo Compañía Telefónica Nacional de España que aún se ve en alguna tapa que cubre el recorrido de las líneas bajo las calles ha acabado siendo un chispeante y precioso Movistar. Esto no dice nada, pero lo dice todo.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Inquietudes electorales a la hora del té

Inexorablemente
Giramos en un círculo vicioso.
Dentro de la jaula hay alimento.
Poco, pero lo hay.
Fuera de ella solo se ven enormes extensiones de libertad.

Nicanor Parra, "Inflación"





    Bien, ya pasó el trámite. Cánovas (perdón, Rajoy) sustituirá formalmente a Sagasta (perdón, Zapatero) tal y como estaba previsto. Cambió el turno siete años después y es el PP el que asumirá el gobierno. Se escenifican las poses de un teatro triste y cansino, que no genera ninguna esperanza.
   De todas formas comparto mis reflexiones:

  • Irónicamente el PP tenía el cambio como eslogan, cuando en realidad el cambio de gobierno es una rutina. No peligra ninguna institución obsoleta ni el modelo económico ni la influencia y el poder solapado de la clase social más alta. O sea, que todo sigue igual. Llevan décadas encargándose de eso. Apretarán todo lo que puedan a la clase trabajadora, la que vive de su sueldo (cada vez más bajo, sin duda) y no de inversiones de capital. 
  • Cánovas y Sagasta (etc.) eran títeres de la burguesía decimonónica. Rajoy y ZP lo son de la superburguesía financiera del capital, representada por los poderes de los bancos centrales, el FMI, la Comisión europea, las corporaciones... Ni se tomaron ni se tomarán medidas contra ellos. De ahí que la gente haya votado sin entusiasmo, porque no son tontos.
  • Si los votantes del PP creen que a partir de ahora todo va a ir a mejor son tan ingenuos como los que creyeron a ZP cuando ganó diciendo que no había crisis económica y que habría pleno empleo.
  • Ni Chacón ni ningún otro candidato del PSOE habría sacado menos diputados. Ahora, que sabían que iban a perder y necesitaban un candidato capaz de disimular durante meses y sacrificarse. Mejor si se iba a retirar dentro de poco. Le esperará una jugosa jubilación por los servicios prestados a la gran organización progre.
  • De todas formas, el PP solo saca 550000 votos más. No hay más gente que vote a Rajoy. Son los mismos resignados. Sobre todo donde han gobernado más tiempo, en Castilla y León o Galicia, por ejemplo.
  • Casi 11 millones de votos es una cantidad importante, pero no deja de ser una mayoría por debajo del 30% del censo, aproximadamente. 
  • Los medios siguen sin hablar de los votos en blanco y nulos. Total, solo son un 1,37% y un 1,29% respectivamente. Pues resulta que han alcanzado un récord, sobre todo en el senado, donde han llegado al 5,37% y el 3,71%, más de 2 millones, que se dice pronto.
  • Sería absurdo pensar que más de un millón de personas no saben votar y se equivocan sin querer. El voto nulo es voluntario. La abstención es también voluntaria, claro. Pero, además, es consciente en un alto porcentaje. En ambas cámaras ha superado el 28%, más de 9 millones.
  • Todo esto debería suponer un tema importante que tratar, ya que sigue habiendo una mayoría de no representados: 6,5 millones de extranjeros y 9,7 millones de abstención, además de 317000 votos nulos, el doble que hace cuatro años.
  • No tiene ningún sentido que no puedan votar los extranjeros residentes en España y sí los españoles residentes en el extranjero. Eres de donde paces, no de donde naces.
  • Los partidos minoritarios no nacionalistas obtuvieron más de 3 millones de votos y 16 diputados, tantos como CiU con la tercera parte de votos. Las cuentas no salen y parece que por fin hay una ligera inquietud general ante este desajuste monumental que regala mayorías absolutas rojas o azules al pasar del 40% de votos.
  •  Aun así, el partido que más ha crecido, IU, no debería pensar que sus nuevos votantes son incondicionales. Si sigue el juego a los sindicatos timoratos y muestra cualquier ambigüedad ante políticas del gobierno y estrategias de la oposición mayoritaria volverá fácilmente a su estado anterior. Tendrá que demostrar que ha entendido las demandas de la gente que más se está movilizando, algo que a su estructura no le resultará demasiado fácil.
  • Y pasando a la celebración, la música en la sede del PP era muy similar a las de las retransmisiones multitudinarias de la selección en el mundial o la eurocopa o una verbena no tan española como el discurso del proto-presidente del gobierno. 
  • Esto confirma que muchos votantes del PP son forofos, no ciudadanos críticos, pero eso no excluye al resto de partidos, como por ejemplo Artur Mas gritando emocionado que han hecho un hat trick. No es un descubrimiento que la política en España está regida por los aparatos de partido, que crean esa masa de forofos acríticos (abonados sin carné) y constituyen el primer filtro contra ideas o actuaciones nuevas desde dentro del sistema.
  • Y el senado. ¿Sirve de algo una cámara en la que un partido tiene el 70% de los escaños, que no representa a nadie, no reforma nada, no propone?
  • Y miremos al oeste para adivinar el futuro: el PSD portugués, partido conservador muy similar al PP, lleva fracasando desde que asumió el poder en junio. O al norte: después de todas las medidas contra los funcionrios y la subida de la edad de jubilación, otro modelo del PP, Francia, va de mal en peor.
   ¿Y ahora?

   Las movilizaciones continuarán, pero los chaqueteros querrán apuntarse después de haber gobernado contra los movimientos ciudadanos. Lo mismo harán los sindicatos de Toxo y Sancho. No debemos dejar que sus banderas tapen el Sol.


domingo, 13 de noviembre de 2011

PP, PSOE, Madrid, Barça

"El tiempo está a favor de los pequeños"
Silvio Rodríguez

   La política cada vez se parece más al fútbol. Aquella ha perdido toda capacidad de acción y transformación y se ha acabado convirtiendo en la mera gestión del sistema único, en el que se simula el enfrentamiento como en tiempos de Cánovas. Pura ficción con un solo propósito: desviar la atención. Un trampantojo sobre la fachada de la casa medio derruida de las sociedades actuales.

   El fútbol, por su parte, ha perdido su carácter de juego y casi de deporte porque, como en muchos otros, importa básicamente el dinero. Esta situación se ve agravada en España, ya que el sistema de gestión de los clubes se basa en el capital y el capital solo lo tienen dos. Evidentemente hay una consecuencia: es como si no hubiera competición, igual que se restringen hasta el mínimo las posibilidades de cambio real o de intervención de la ciudadanía en unas elecciones como las del próximo domingo. El poder solo es de dos y ambos mantendrán el status quo mientras les beneficie. Lo suyo carece de mérito.
   El fútbol y la política actuales son injustos, aunque, por supuesto, más grave lo es en el caso de la política, mucho más importante, mucho más desvirtuada e impotente más allá de las pequeñas pero crecientes muestras de cambio reflejadas en las movilizaciones de todo tipo organizadas en el último año desde fuera del sistema.
   La esperanza de un cambio político y social está ahora mismo ahí, en esos pequeños equipos amateur que representan mucho mejor las ideas que el resto. Lo poco que de hermoso le queda al fútbol lo ponen los equipos que saben que les va a ser casi imposible ganar, pero que juegan como si no fuera así.
   Nunca he votado a PP ni PSOE ni he animado a (torcido por) Madrid o Barça, así que sé de lo que hablo. Mi equipo, más que probablemente, nunca ganará un campeonato, pero alguna vez dinamitará las reglas y las costumbres adquiridas. Merecerá la pena acordarse de ello, como sobreviven mucho mejor en mi memoria las victorias contra pronóstico y los resultados imposibles a priori.
   En un futuro nadie recordará cuántas ligas ganaron el Barça o el Madrid en los 90, pero sí que el Atleti ganó una. ¿Y cuando Uruguay ganó a Brasil en Río en 1950, cuando el Numancia eliminó a dos equipos de primera en la copa y empató con el Barça, cuando el Valladolid goleó al Barça 3-1 y el Alcorcón al Madrid 4-0, cuando Italia ganó la semifinal de la Eurocopa a Holanda jugando 100 minutos con uno menos, cuando el Liverpool ganó la copa de Europa al Milan perdiendo 3-0, cuando Jamaica ganó su único partido en un mundial a Japón?
    Es triste, pero hasta en el aburrido panorama actual del fútbol hay más posibilidades de sorpresa que en las elecciones. Ahora, cada día hay muchos otros partidos por jugar, imprescindibles para tumbar a los grandes.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

El tiempo es caprichoso

   Y si no lo fuera ¿cómo se darían las casualidades, las coincidencias, los encuentros? Algo hay de incomprensible en su funcionamiento. De ahí que se llame a la suerte, la fortuna, el fatum, el destino o con cualquier otro nombre a lo que parece poco probable. De todas formas, si tengo que elegir uno, me quedo con el de azar, que no fue votada entre las palabras preferidas por los hablantes de castellano no por su sonoridad sino quizá por aquello de que se le tiene miedo. Y, sin embargo, a veces ayuda a descubrir relaciones antes impensables.
   Vayan como ejemplo unas páginas (96-101, en la edición de Galaxia) de la novela O porco de pé, de Vicente Risco, que está redactada justo antes del tan mencionado crack del 29 y que, además de hacerme pasar un buen rato, me recordó, como lo había hecho antes Las crisis del capitalismo, de Marx, que todo lo que está pasando en el sistema económico capitalista es una vieja canción que ya sonó en gramófono y disco de piedra antes de adjuntarse como mp3. Vamos, que todos los que se han mostrado tan sorprendidos por la evolución de la economía y sus resultados recientes no hacen otra cosa que fingir que no sabían perfectamente lo que estaba pasando.
   En fin, que el dinero sigue funcionando igual que hace tanto tiempo y que la historia, por sus caprichos, se repite tal y como aseguraba el propio Risco, que, sin embargo, no tenía razón en muchas otras cosas. Estos son los párrafos más interesantes de la digresión (la negrita es mía):

Xa os antigos adiviñaron no Diñeiro unha forza divina, pondo nas moedas símbolos relixiosos. Para fabricalo buscáronse os metais máis preciosos, coma para as imaxes dos deuses. [...] O Diñeiro viviu moito tempo aprisionado nas especies materiais de ouro, prata, bronce, níquel. Mais nos tempos modernos, o creto ceibou o Diñeiro desta escravitude na que, sendo xa tan poderoso, conservaba aínda un resto de impotencia. Mais agora o Diñeiro espiritualizouse, fíxose invisible, incalculable, case que inefable, coma os deuses das relixións espiritualistas, e chegou ó máximo do seu poder. Considerade as cousas con ánimo atento e veredes que o Diñeiro se acha adornado de tódolos atributos da divinidade. [...] O culto é diario e constante; celébrase en tódalas casas en tódolos instantes. Mais os templos son as Bolsas, e as festas son as exposicións, as Feiras e os Mercados. Neste culto todos son devotos e non hai tépedos. Hai místicos, que son os avarentos; hai fanáticos que son os ladróns; hai herexes, que son os socialistas. [...] O Diñeiro é un deus que ten máis adoradores que tódolos deuses xuntos. [...] Non esquezades que o fin do Diñeiro é medrar, medrar a cotío, medrar sempre, ata encher o mundo, ata realizar o gran símbolo de Midas.
   Menuda ironía, ¿verdad? Así nos luce el pelo.


lunes, 24 de octubre de 2011

La nueva censura

   Al igual que en los últimos años se ha impuesto una nueva forma de capitalismo basado en la economía especulativa, cuyas transacciones multiplican por 6 o por 8 las de la economía real (que ya eran flagrantemente injustas); de la misma manera que se ha consagrado en el poder una nueva aristocracia que no se basa en títulos nobiliarios sino en mantener el poder de la alta clase empresarial y política (de una endogamia digna de Austrias y Borbones), se constata que vivimos una nueva censura a pesar de que la cantidad de información a la que se puede acceder ha crecido exponencialmente.
   Los problemas que quiero destacar convierten el ejercicio del periodismo en un fraude, controlado no ya por las leyes de la dictadura, sino por mecanismos que se mantienen ocultos. Una mirada medianamente despierta, sin embargo, permite llamar la atención sobre los aspectos que condicionan y tergiversan el proceso de transmisión de la información:
  • La concentración de los medios de comunicación en grandes conglomerados empresariales que normalmente reúnen editoriales, diarios, canales de televisión y de radio. Pensemos que, para empezar, no pueden posicionarse contra el neoliberalismo que los ha originado. Y que sus tomas de partido por acción u omisión afectan a toda su parrilla.
  • Las relaciones de clientelismo entre lo que Ramonet llama las tres P: políticos, policías y periodistas. Los terceros no publicarán algo que contradiga llamativamente las tesis de los primeros y los segundos, que los recompensarán con alguna limosna.
  • La falta de visibilidad de las voces críticas, por muy prestigiosas o pertinentes que parezcan. Esto conlleva, evidentemente, una eliminación de la disidencia, eludir cualquier debate real.
  • La "inseguridad informacional", es decir, la incompetencia de los medios para interpretar la información al ritmo que se genera y la simultánea generación de información alternativa no perteneciente a ningún medio.
  • Y, por último, la banalización de los contenidos, que conlleva dedicar más espacio a la meteorología, los sucesos o cualquier acontecimiento morboso, y la eliminación de una mínima parte de valoración o crítica, sobre todo en los informativos televisados.
   En cuanto al  primer y tercer puntos me ha llamado especialmente la atención en la última semana el hecho de que la editorial Aguilar, perteneciente al casi todopoderoso (pero ya menos) grupo Prisa, postergara indefinidamente la publicación de un libro de Vicenç Navarro, Alberto Garzón y Juan Torres, tres economistas críticos con el neoliberalismo, especialmente con las medidas del gobierno en los últimos años y las propuestas para las próximas elecciones. ¿Seguro que no tiene nada que ver la fecha tan cercana de las elecciones, la proximidad editorial con el PSOE y Rubalcaba ni que uno de los autores haya entrado como independiente en una lista de IU? Más allá de que se compartan o no sus ideas, la maniobra del grupo da a la vez bastante asco... y miedo. 
   Vemos cómo es muy fácil, por tanto, controlar la visibilidad de quienes se oponen a sus intereses. En respuesta a esa actitud el libro se puede descargar gratis, pues su intención no era el beneficio. Pero seguro que apenas figurará en las estanterías de las librerías y alcanzará un menor número de lectores que el que le hubiera proporcionado el gigantesco aparato publicitario de los propietarios de El País, el periódico que hasta hace poco llevaba la palabra "independiente" en el subtítulo, sutilmente convertida en "global". ¡Ja! (si bien esto es moneda corriente, pues se puede asegurar que no hay ningún diario realmente independiente de tirada nacional).
   En cuanto al último punto, no hay mejor muestra del grado de tergiversación que una imagen (en la entrada anterior enlacé a la portada del ABC que la ilustraba a la perfección):

   O también, rebuscando entre las noticias del día, ¿qué es más importante: el juicio de Sevilla en el que no se averiguó nada nuevo, el número de árboles caídos durante la noche por culpa del temporal o la estafa conjunta que las grandes empresas constructoras hicieron al estado? ¿Hace falta decir cuál de las tres va a tener menor cobertura?
   Durante todo este año hemos visto también cómo los movimientos sociales, en especial el 15M, han aumentado considerablemente su presencia en la red. Ellos son el mejor ejemplo de cómo los medios tradicionales se ven incapaces de interpretar su funcionamiento, proporcionando informaciones falaces. Mientras, los protagonistas generan muchísima información que circula al margen del cauce principal y que, por tanto, los hace sentirse ninguneados. Para responder a esta necesidad han creado numerosos medios y aprovechado los aternativos que ya existían.
   Es lógico entonces que, igual que reclamamos una democracia real, reclamemos un periodismo real mientras intentamos dar visibilidad a las noticias que nos preocupan. Estando fuera de los grandes medios, se pretende al menos conformar una red cada vez más amplia de personas enteradas realmente de lo que ocurre, conscientes de quién provoca estas situaciones para su propio beneficio. Valgan para ello los enlaces compartidos, los blogs, las retransmisiones en streaming, las fotos subidas al instante, las listas de correo y demás artilugios. Las mentiras, por mucho que se repitan, no cuelan.

   Actualización del 28 de noviembre:
   Un mes después, añado un dato más: el gobierno ha indultado al vicepresidente del Santander por unos delitos menores que conllevarían inhabilitación, incluso contra la recomendación del tribunal supremo. Como el Banco Santander es una de las empresas que más gasta en publicidad en los medios, los periodistas se autocensuran (o sus jefes) para no enfadarlo. Una vez más, al garete la libertad de expresión, como bien ha visto en su blog José A. Pérez. No solo los medios han pasado de puntillas sobre el tema, sino que se ha obviado el nombre del banco al nombrar al indultado para no dañar su imagen, tal y como hace Iñaki Gabilondo en su videoblog. ¡Ay, grupo Prysa!

lunes, 17 de octubre de 2011

Cabezabajo; patasarriba

   Ya no sé si el mundo está al revés / o soy yo el que está cabeza abajo
Fito Cabrales
   
   O, como el título de Alberti, Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos.  Vamos, que hay que poner mucho empeño para encontrar algún sentido a muchos de los acontecimientos más recientes o, tal vez, tomar conciencia de que dirige el mundo una lógica perversa.
   Para dejar perplejo a cualquiera, por ejemplo, es la jugada a dos bandas del P(SO)E: el candidato promete lo que no hizo estando en el gobierno a pesar de que promovió todo lo que critica (lo hace porque sabe que no va a ganar y quiere minimizar la pérdida de diputados en las elecciones, a ver quién se traga tanta mentira) mientras ZP sigue inmolándose (porque va a desaparecer del mapa) tomando decisiones que traicionan cualquier principio exhibido ante sus bases o en su programa. Semejante hipocresía resulta  hiriente, pero es que además los últimos pasos, dirigidos por grandes instancias del poder económico y político más retrógrado, parecen un mal chiste: reformar la constitución a marchas forzadas, colaborar con los bancos agrandando deudas públicas y enriqueciendo a sus gerentes y, la penúltima, ¡formar parte del absurdo y pretencioso escudo antimisiles de los USA! Es una actitud despreciable e inmoral, que no hace sino confirmar la peor de las sospechas sobre la verdadera calaña del partido que, en un pasado muy muy lejano, pudo parecer socialista. ¡Y queda tiempo para comprobar si el presidente guarda alguna otra carta que lo empeore aún más!
   Aunque la palma se la lleva el primer ministro portugués, no por traidor (estaba claro a quién pretendía favorecer) sino por lo evidente que resulta en su caso que las medidas contra la crisis económica dictadas por el neoliberalismo solo son medidas para salvar al sistema financiero y no mejorar la situación de los ciudadanos. De hecho ni siquiera son decisiones buenas para el sistema económico capitalista de su país, como demuestra este enlace. ¿Alguien puede creerse que trabajando más horas por el mismo sueldo se puede reducir el paro? Al haber menos días festivos y más tiempo trabajado ¿qué se hará con la sobreproducción de las empresas? ¿Quién podrá asumir el coste de unos productos cuyo IVA sube de forma disparatada? En Portugal subirá el paro y empeorarán aún más las condiciones de vida, no hay que ser adivino para darse cuenta. Y cuidado, que cuando las barbas de tu vecino veas cortar...
   También está este supremo disparate del ABC, que engaña miserablemente al asociar una foto de los "disturbios" de Roma con todas las actividades del 15-O, o este otro de La Razón, que califica las manifestaciones de ese día como un "caos global". Y, por supuesto,  muchas cosas más (y lo que te rondaré, morena).
   Afortunadamente creo que no es solo cosa mía. Somos muchos. 


   Ya no les creemos. Sabemos más de lo que les gustaría y no van a engañarnos. 
   Será difícil. Llevará tiempo. Pero la única manera de arreglarlo es ponerlo todo patas arriba.

sábado, 8 de octubre de 2011

La angustia del recuerdo y la paradoja de la literatura

   Todo el mundo ha tenido conciencia alguna vez de cómo cada momento se convierte inmediatamente en pasado. Comprobar las verdaderas consecuencias del tiempo es un ejercicio que destroza la ingenuidad infantil y lo coloca a uno, por primera vez, ante sus auténticas dimensiones. Suena mejor así:
"Pensaba en Germán, el Tiñoso, y pensaba en él mismo, en los nuevos rumbos que a su vida imprimían las circunstancias. Le dolía que los hechos pasasen con esa facilidad a ser recuerdos; notar la sensación de que nada, nada de lo pasado, podría reproducirse. Era aquella una situación angustiosa de dependencia y sujeción. Le ponía nervioso la imposibilidad de dar marcha atrás en el reloj del tiempo y resignarse a saber que nadie volvería a hablarle, con la precisión y el conocimiento con que el Tiñoso lo hacía, de los rendajos y las perdices y los martnes pescadores y las pollas de agua. Había de avenirse a no volver a oír jamás la voz de Germán, el Tiñoso; a admitir como un suceso vulgar y cotidiano que los huesos del Tiñoso se transformasen en cenizas junto a los huesos de un tordo; que los gusanos agujereasen ambos cuerpos simultáneamente, sin predilecciones ni postergaciones."
Miguel Delibes, El camino

   He leído hace poco el ensayo de Damián Tabarovsky, Literatura de izquierda, y reconozco coincidencias e intereses en sus comentarios sobre el conservadurismo en la literatura actual, contra el realismo tal cual entendido, contra las ideas preconcebidas de lo que es una buena obra. Sin embargo, leer un párrafo como este y, sobre todo, emocionarse con él, hunde cualquier teorización. Porque en esta novela nada pretende ir más allá, todo parece demasiado fácil.
   Y la literatura no puede ser algo tan simple como acertarle de pleno a una sensación. O a lo mejor sí. Tal vez solo exista como paradoja, en una situación incomodísima, en la que debe hacer parecer que el acierto es posible. Y esta tierna habilidad solo la poseen ciertos tipos grises con poderes misteriosos, cosmopaletos que de repente te hacen sentir y recordar cuándo te ocurrió exactamente lo mismo que a Daniel, el Mochuelo.


  
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